Tuesday, September 7, 2010
    

Turismo subacuático

November 7th, 2007 by admin

Turismo subacuático, buceo deportivo y competitivo, buceo de rescate histórico y arqueológico, buceo profesional: esas son algunas de las modalidades de esta actividad que anualmente moviliza a seis millones de personas en todo el mundo. A pesar de que sean diferentes entre si, todas tienen en común la necesidad de locales de calidad para su práctica. Y en el Brasil, eso es lo que no falta.

Buenos puntos de buceo pueden ser encontrados en el Parque Nacional Marino de Abrolhos, en donde se concentra la mayor cantidad de corales del Atlántico en las aguas del archipiélago de Fernando de Noronha que deslumbran por su transparencia; en Recife, en el Estado de Pernambuco, considerada la capital de los naufragios; en Arraial do Cabo, en el Estado (provincia) de Río de Janeiro, capital del buceo libre; en Bonito, en el Estado de Mato Grosso do Sul, con el buceo en cavernas; y estos son apenas algunos ejemplos.

Se estima que existan cerca de 11 mil naufragios en la costa brasileña, y aproximadamente 1.600 de ellos ya están registrados en el Sistema de Informaciones de Naufragios - pero apenas 600 fueron realmente descubiertos y explorados. Es diversión infalible para quien le gusta de aventura.

Fernando de Noronha
Por sus muchas playas paradisíacas, flora y fauna riquísimas, y paisajes inigualables, Fernando de Noronha ocupa el primer lugar en la lista de los lugares más visitados y admirados por turistas brasileños e internacionales. Las condiciones ecológicas del archipiélago llamaron la atención de ambientalistas de todo el mundo y llevó a la UNESCO a otorgarle, en 2002, el título de Patrimonio Mundial de la Humanidad. El archipiélago fue descripto por primera vez a mediados de 1503, por Américo Vespucio. Fue ocupado por los franceses y holandeses hasta que, finalmente, tomaron posesión los portugueses. Varios sitios históricos conservan vestigios de los últimos colonizadores: Vila dos Remédios, Vila da Quixaba, Parque de Sant’Ana y las ruinas de los Fuertes de São Pedro do Boldró, de Santo Antônio y de Nossa Senhora da Conceição. El archipiélago de Fernando de Noronha está compuesto por 21 islas y abarca un área de 26 km². La isla principal, que lleva el mismo nombre y es la más grande de todas, mide 17 km2, es la única que está habitada. El Parque Nacional Marino de Fernando de Noronha, designado Área de Protección Ambiental (APA) desde 1988, cubre aproximadamente 8 km² de esta isla. El parque tiene por objeto proteger la fauna, la flora y los demás recursos naturales, y abarca todas las otras islas del archipiélago, cubriendo una extensión total de 112,7 km² con perímetro de 60 km. Con autorización previa del IBAMA (Instituto Brasileño de Medio Ambiente y Recursos Naturales Renovables), se pueden recorrer los cinco senderos bien trazados que cruzan el parque. En Fernando de Noronha viven alrededor de 2100 personas. El turismo se maneja de forma sostenible, de modo que el hombre y la naturaleza interactúen equilibradamente en uno de los santuarios ecológicos más importantes del mundo. En la isla principal hay una buena infraestructura para recibir turistas: agencia bancaria, comisaría de policía, correos, puesto de información turística, hospital, acceso a la Internet, destacamento de la policía militar, puerto, estación meteorológica, hoteles y hosterías. En algunos de eses alojamientos, se convive directamente con los habitantes del lugar, que transformaron sus casas sin lujos en hosterías y pensiones acogedoras. Flora
La vegetación predominante en Fernando de Noronha está compuesta por especies típicas de la sabana nordestina brasileña, el agreste, que pierden sus hojas en la estación seca. Por lo general predominan los árboles en las áreas más altas y los arbustos en las más bajas. De marzo a junio, que es la estación más lluviosa, la vegetación se pone más exuberante. Fauna
En Fernando de Noronha hay una gran cantidad de piscinas naturales que permiten el contacto directo con la variada y exótica fauna marina de la región. Se pueden observar diferentes especies de: peces, esponjas, algas, moluscos y corales, entre los cuales el que predomina es el Montastrea cavernosa. En el mirador de la Baía dos Golfinhos, se pueden observar los delfines acróbatas en su ambiente natural. Uno de los espectáculos más bonitos de la isla se produce diariamente: al nacer el sol grupos de delfines de dirigen al interior de la bahía, un área de agua calma y protegida. Las tortugas marinas se prestan a observación a partir del mes de noviembre, agrupadas en la superficie del agua, mientras los machos adultos se disputan las hembras, lo que marca el comienzo del período de reproducción de la especie en el archipiélago. El Centro Nacional de Conservación y Manejo de las Tortugas Marinas, el famoso Proyecto TAMAR/IBAMA, protege desde 1984 a las hembras, los huevos y los ambientes de reproducción y supervisa la populación de quelonios. Estos animales están protegidos por un decreto que prohíbe capturar, pescar y molestar todas las especies de quelonios en aguas territoriales brasileñas. En el archipiélago hay otras especies endémicas, animales traídos por el hombre y animales migratorios.

Fuente: braziltour.com

    

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