Tuesday, February 7, 2012

Magnitud mundial: Cataratas

August 19th, 2008 by admin

La eterna canción, Itinerarios de MISIONES. Un atractivo de magnitud mundial que les abre las puertas, en plena selva misionera, a mil emociones y aventuras.
Se llega a las Cataratas del Iguazú con la mayor de las expectativas y nunca decepcionan, ni siquiera a quienes ya las conocen, porque los espectaculares saltos son un imán para los sentidos. Es que todo es intenso en la selva de Misiones. Desde el sol despiadado hasta la vegetación de formas y tamaños increíbles. Desde las aguas estruendosas hasta la tierra más colorada.
Con su andar festivo, el Tren Ecológico de la Selva culmina su recorrido en la Garganta del Diablo, la caída de agua más impactante del Parque Nacional Iguazú. Los pasajeros cruzan una pasarela de 1.100 metros sobre el río Iguazú Superior, luego de bordear el curso de agua entre arroyos y cascadas.
La Garganta del Diablo deslumbra con sus 80 metros de altura y 150 metros de longitud. Pero más allá de los números, su forma de herradura o anfiteatro, sumada a la gran fuerza del agua y a su impresionante caída, provoca intensas nubes de bruma que se advierten desde 7 km de distancia.
Después de contemplar el majestuoso espectáculo junto a las barandas, se regresa en el tren en unos 20 minutos, llegando a la estación Cataratas. Desde allí, se pueden realizar dos paseos imperdibles por el “Circuito Inferior” y el “Circuito Superior” que acercan a otras perspectivas de los 275 saltos con que cuenta el Parque.
El Circuito Inferior se extiende a lo largo de 1.200 metros y se interna por debajo de los saltos en el corazón de las cataratas, ofreciendo un contacto íntimo con la naturaleza. Desde ese lugar se accede a miradores, con acercamientos fantásticos desde donde se puede disfrutar de la lluvia que generan las aguas que caen y se estrellan contra el fondo. El tiempo aproximado de esta caminata es de 2 horas.
En cambio, el llamado Circuito Superior ofrece un recorrido de 650 metros por pasarelas elevadas sobre la línea de caída de los saltos principales. El espectáculo desde allí es totalmente diferente, con panorámicas del conjunto.
El origen de las Cataratas se remonta a 200 mil años atrás, en el ahora conocido como “Hito de las Tres Fronteras”, en alusión a la Argentina, Brasil y Paraguay. Allí confluyen los ríos Iguazú y Paraná, mientras que una falla geológica provocó que la desembocadura del Iguazú se convirtiera en una cascada de 80 metros de alto, y mucho más tarde, en dos arcos de 2.700 metros de extensión. Creado en 1934, el Parque tiene en la actualidad una extensión de 67 mil hectáreas, y fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 1984.
Cuando se recorre el Parque, aparecen monos caí y coatíes de los rincones más insólitos. En cambio, los tucanes suelen verse a lo lejos, en lo alto de los árboles. Y los jotes, siempre en pleno vuelo.

Lo que habita en la espesura
Precisamente, el Centro de Interpretación ubicado en la entrada del Parque Nacional Iguazú, da cuenta de la cantidad de especies de flora y fauna que atesora el lugar. Hay 450 especies de aves, 80 mamíferos, 250 tipos de mariposas y 2 mil especies de plantas. En tanto, se exhiben con preocupación, el preciado yaguareté y el macuco, especies en peligro de extinción.
Además, el Centro tiene un recorrido en el que se enseña la historia de la región, con la presencia de guaraníes, jesuitas y colonos.
Cabe destacar que Iguazú Argentina ha tomado la concesión del Area Cataratas del Parque y hacia 2001 se dieron por finalizadas varias obras, como las nuevas pasarelas y el tren de bajo impacto ambiental, propulsado a gas licuado.

Paseos y excursiones
Algunas excursiones llevan todo el día y otras apenas unas horas. Si el espíritu demanda emociones, entonces una buena alternativa es tomar “La Gran Aventura”, una travesía que fusiona navegación y recorrido por la selva en 4×4. Lo mejor es la posibilidad de internarse en la vegetación misionera y convivir, al menos por unos minutos, con semejante cantidad de especies de flora y fauna. Todo, después de navegar 6 kilómetros en lanchas por el Iguazú Inferior, alternando entre aguas calmas y rápidos. Un clásico: la “ducha” que toman los pasajeros y sus gritos de emoción cuando las lanchas se colocan debajo de algunos saltos.
Con distintos grados de dificultad, es muy recomendable también realizar un trekking por el Sendero Macuco, en plena selva. La aventura consiste en caminar unos tres kilómetros y medio hasta alcanzar el salto Arrechea y un gran pozón de agua cristalina.
También se puede realizar un safari fotográfico por el sendero Yacaratiá, sobre vehículos preparados y descubiertos para poder fotografiar y filmar la riqueza de la flora y la fauna características de la zona, a medida que se avanza en la travesía.
Con paradas y caminatas acompañadas por un guía que conoce el lugar como la palma de su mano, se visitan rincones históricos del Parque Nacional Iguazú.
Otra buena opción es la conocida como “Paseo Ecológico”, una excursión que comienza en la Estación Garganta del Diablo. Se sale en balsas y, a remo, se va realizando una navegación silenciosa y fascinante.
El paisaje es extraordinario y en este tipo de embarcación se puede apreciar con detenimiento la amplia diversidad de especies, colores y aromas de la zona. Es un recorrido ideal para quienes prefieren ir más allá de las pasarelas y vivir una experiencia más intensa, y para que el viajero pueda lograr un vínculo personal con el lugar.
La otra gran propuesta del Parque Nacional Iguazú es la que se vive en las noches de luna llena. Esas noches, se realizan paseos en el Tren Ecológico de la Selva hasta la Estación Garganta del Diablo. Y una vez allí, los visitantes recorren la pasarela que los lleva hasta el salto más espectacular del Parque, para regresar dos horas después. Los espera un cóctel y un recuerdo imborrable.

En la isla de “La Misión”
Recordada todavía por haber servido de escenario para la filmación de la película “La Misión”, la isla San Martín tiene miradores desde donde se aprecian vistas únicas y maravillosas. Se llega a ellos subiendo empinados escalones de piedra, pero vale la pena el esfuerzo. Además, se llega hasta ese mágico rincón en lanchas que parten del Circuito Inferior del Parque, en forma gratuita. Cuando las altas temperaturas acompañan -algo que es moneda corriente en el lugar durante todo el año-, el viajero puede bañarse en el río, en la orilla de la isla.
Como última recomendación, para que el viejero pueda apreciar a las Cataratas de manera global es conveniente que cruce la frontera y que visite el lado brasileño de las Cataratas, adonde se accede desde la ciudad brasileña de Foz de Iguazú. Las excursiones en Brasil se concentran en actividades que ofrece el Parque Nacional do Iguaçu, haciendo foco en paseos náuticos que llegan a la base de la Garganta del Diablo, safaris fotográficos y días de pesca.
Antes de partir, se cuenta una leyenda. Siglos atrás, en el río Iguazú vivía Boi, una gran serpiente a la que los guaraníes debían entregarle cada año una bella doncella como sacrificio. En la víspera a su fatal destino, Naipé fue raptada por el cacique Tarobá y el animal enfureció: partió el curso del río, formó las Cataratas, transformó a él en árboles y a los cabellos de ella en saltos, para que quedaran separados. Pero en días de mucho sol, con las gotas de agua se forma un arcoiris. Entonces el viajero imagina que el arcoiris los unirá para siempre.

Fuente: Sandra Lion

Clarin.com

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