Tuesday, February 7, 2012

España: Barcelona

October 22nd, 2007 by admin

El placer de ir por Barcelona, desde las tentaciones de una coqueta panadería hasta el Museo de Picasso.

Parece una exageración, pero después de varios viajes a España caigo en la cuenta de que las sensaciones que me provoca Barcelona son siempre placenteras. Despertarme, lavarme la cara y sentarme a desayunar con mi tía Carmen, mi prima Mary y Juan, bajar por el ascensor, salir a la calle Roger de Flor, doblar a la izquierda y ahí nomás -a menos de cien metros- me sorprende el Arco del Triunfo. Desde ahí, cruzo la calle y me largo a caminar por las angostas callecitas del Barrio Antiguo.

De repente, un cartel indica la cercanía del Museo de Picasso, pocos metros antes de que se me haga agua la boca con las tentaciones de una coqueta panadería. Algo parecido me pasa en un antiguo negocio con bordalesas y cientos de jamones colgados. Sigo caminando y aparece, majestuosa, la Catedral. Aunque no suelo ir a misa, no resisto y entro a admirar su interior y a agradecerle a Dios por permitirme estar en ese sitio maravilloso.

Siguen como una secuencia interminable las bellezas de esta ciudad a la medida de los turistas de todo el mundo. Es fantástica la Casa de la Música y llena de colorido y propuestas de circuitos para realizar la Plaza de Cataluña. Allí me sitúo a las puertas del paseo que considero más atractivo: La Boquería, con su interior colmado de gente y sus negocios que no dejan de vender de todo, como nueces, almendras, pescados y las guindas más sabrosas del mundo. No dejo de pegarme una velta por un barcito de mala muerte, donde disfruto de las mejores tapas de España, junto a gente trabajadora y extremadamente amable. Al final del recorrido se levanta la estatua de Cristóbal Colón. Antes de volver por Las Ramblas, tomo una café en alguno de los bares con mesitas al aire libre.

Invariablemente, también me reservo un día desde que asoma el sol para ir a caminar por Montjuic, uno de los cerros que rodean Barcelona. Desde la Plaza Espanya, subo interminables escaleras mientras observo una fuente de aguas danzantes. Una vez arriba, me dejo llevar por inmensos salones de exposiciones -como el Museo Gaudí-, las ruinas de un castillo, la Villa Olímpica de 1992 y el estadio de fútbol del Español.

Regreso por lo que yo llamo “El camino de Gaudí”, que incluye la Casa Bartlet, La Pedrera y la iglesia inconclusa Sagrada Familia -una obra magistral, que nadie debería dejar de conocer-. Me quedo sin palabras frente al estadio Nou Camp del club Barcelona. Al ingresar a la cancha y al museo, me convenzo de que los hinchas catalanes son tan fanáticos como yo de mi querido Alumni de Villa María. Si me queda tiempo, sigo por la Costanera, el Acuario y las lujosas calles del centro.

Fuente: Oscar Muñoz

Clarin.com

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