Escapada a San Pedro
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La ciudad cautiva con sus variados paseos por la costa y por el Paraná. Además, museos, pesca y buenos servicios.
Los jacarandaes están estallados de primavera; una flor y otra flor celeste -o lila, según se mire- tapizan las barrancas que bajan hacia el Paraná o suben hasta el corazón histórico de San Pedro. La ciudad de las naranjas y la ensaimada -el exquisito postre típico, traído desde las islas Baleares por inmigrantes mallorquines- cautiva con playas de arena blanca, casas de estilo y una oferta gastronómica que va desde el asado de campo hasta los mejores pescados de río. Además, un resort de lujo sobre la playa.
Aquí se nota que las ciudades chicas y los pueblos de la provincia de Buenos Aires se revalorizaron -especialmente a partir de los 90- cuando camina por el bulevar San Pedro y mira los coquetísimos chalets de la zona residencial, con balcones orientados hacia la costanera. Es de mañana y estoy sentado en uno de los miradores de madera que mueren en el precipicio verde de las barrancas; más allá, el río verde esmeralda, marrón por momentos. Los turistas empiezan a poblar los campings y las playas desde temprano, munidos de termo y mate, con las primeras ensaimadas recién sacadas del horno. También son atraídos por la belleza de Vuelta de Obligado, un sitio histórico y para hacer picnic en familia, 19 km hacia el norte.
Junto al Club Náutico, el Paseo Público ofrece juegos infantiles y senderos para hacer caminatas. En el malecón también se ven clubes y campings con acceso a fogones, muelles y playas. El casco urbano -fundado en 1907- no es para despreciar. Pero quienes quieran pasar unos días a puro relax podrán encontrar un bálsamo en los bungalows de madera del resort Howard Johnson & Marinas. Construidos sobre pilotes, se internan en el río y son especiales para bajar directamente de la habitación a la arena blanca o contemplar el crepúsculo desde los balcones que dan a la playa.
De la costa al centro
El bar Butti -en Mitre y Obligado- es el punto de reunión habitual de los sampedrinos y lugar de visita obligada para los turistas. Fundado en 1928, Butti es una institución de San Pedro. En sus mesas solía despuntar madrugadas el escritor Abelardo Castillo. Otro sitio para no perderse es la pulpería que ocupa la casa más antigua del pueblo, levantada en Mitre y Liniers, y donde hoy se sirven menúes típicos del campo los fines de semana.
Vale la pena visitar los museos, toda una marca registrada en esta ciudad. El Histórico Regional se remonta a 1748, cuando el fraile Antonio Goycoechea fundó un convento de la orden franciscana para evangelizar a los originales pobladores querandíes y guaraníes de la región. A pocos metros está el Museo Pato Morresi, creado en 1999 en homenaje al piloto de automovilismo que murió luego de una carrera de Turismo Carretera, en 1994. Este sitio es, claro, especial para los fanáticos de Chevrolet.
Huella antigua
Pero quizás el más importante y activo de los museos -creado en pleno casco histórico- sea el Paleontológico Fray Manuel de Torres, que funciona desde 2003 en una casona de 1895. Allí se exhibe un esqueleto de un ejemplar completo de lestodón y un armadillo gigante; además, los restos fósiles de uno de los dos ejemplares que existen en el país de un perro salvaje que vivió hace 750 mil años.
En Bajada Los Dos Pinos y Camino Juan Ismael Giménez, en las afueras de San Pedro, existe un lugar curioso y especial para los amantes del arte: el parque El Sueño del Tano, donde se muestran esculturas de distintas personalidades. La obra más singular es un reloj calendario hídrico, que indica hora, día, mes y la luna vigente, a través de pequeños chorros de agua. San Pedro es el santo de los pescadores: en el Paraná y sus afluentes, los amantes de la pesca encuentran abundantes piezas y buenos servicios. En invierno aparecen fugazmente los codiciados pejerreyes; en primavera y verano llegan el dorado y la tararira. Al norte, cruzando la laguna de San Pedro, se llega a la laguna del Barco Hundido, de aguas bajas y poca correntada donde se capturan bagres.
Fuente: Ezequiel Sánchez
Clarin.com
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