Tuesday, September 7, 2010
    

Cartagena: Legendaria ciudad.

August 7th, 2008 by admin

A orillas del mar Caribe combina atractivos históricos y culturales. La movida nocturna y la gastronomía.Sensual, romántica, mágica y misteriosa, Cartagena de Indias atrae a primera vista e invita a recorrerla en profundidad. La proverbial amabilidad de los cartageneros es el estímulo extra que predispone a disfrutar de uno de los más bellos e interesantes destinos colombianos. Enmarcada por una profunda y luminosa bahía sobre la costa del mar Caribe, a 1.060 kilómetros de Bogotá, la ciudad fue fundada en 1533 por el conquistador español Pedro de Heredia. La llave de las Indias, como se la llamó por su estratégica ubicación para los galeones que partían del Nuevo Mundo a España cargados de riquezas, fue dotada del mayor sistema defensivo de América para protegerla de los constantes ataques de piratas y ejércitos enemigos de la corona española. Testigo de ese pasado bélico, el casco histórico de Cartagena de Indias está abrazado por 11 kilómetros de murallas. Algunos de los 12 baluartes que aún se conservan son los de San Ignacio, Santiago, Santo Domingo, Santa Clara y el Fuerte de la Tenaza, entre otros. De unos 12 metros de altura y tres de espesor, las murallas son un magnífico mirador. Desde ellas se puede observar, de un lado, parte del casco antiguo y sus campanarios y, del otro, el mar Caribe. Más allá de las murallas, en Bocagrande, el Laguito y Castillo Grande, la ciudad nueva se mueve al ritmo de los grandes hoteles, los centros de compras, la playa y los casinos.

La ciudad antigua, que inspiró personajes de varias obras de Gabriel García Márquez, fue declarada en 1984 Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. La riqueza arquitectónica de lo que fue el más importante puerto comercial durante la conquista y la colonia, aún se vislumbra en sus calles. Pasear por el casco histórico, con sus coloridas casas y sus balcones coloniales; recorrer la bahía de Bocagrande; admirar sus fortificaciones o disfrutar de sus playas son alternativas más que interesantes para visitar esta ciudad. Impactante por sus legendarias murallas, las iglesias y palacios, la historia y las leyendas, Cartagena de Indias lo tiene todo. Aquí, un programa de 48 horas para disfrutar de este mágico destino.

PRIMER DIA
07.30 Amanece muy temprano en Cartagena. A las 5.45 el sol ya empieza a asomarse. El desayuno se sirve temprano para arrancar la actividad con mucha energía. Los Patios de Macondo es una cafetería y restaurante ubicada en pleno centro histórico, en el callejón de Santo Domingo, que invita a saborear una aromática (infusión de hierbas mezcladas con limón o jugos naturales) o un simple café con leche acompañado con “croisants” o panes típicos.
08.30 El sol asoma ya con más fuerza y apura a iniciar un recorrido por el centro histórico. La Plaza del Reloj, antigua puerta de ingreso a la ciudad amurallada, es el lugar indicado para empezar el paseo. En esta enorme plaza -rodeada de comercios, bares y restaurantes típicos- se encuentra la Torre del Reloj, un símbolo de la ciudad, que data del siglo XVII. Desde aquí parten los coches -como llaman a los mateos- que recorren el casco histórico al trotecito.
09.00 Me interno en el Portal de los Dulces, frente al antiguo mercado de esclavos, donde me tientan a probar las bolitas de coco, conservas de guayaba, turrón de ajonjolí o simplemente turrón de maní. “Son los mejores de Colombia”, me apunta, simpático, José.
10.30 Los árboles frondosos del Parque Bolívar ofrecen un refugio que brinda un aire de intensa frescura. Un vendedor me ofrece un jugo de lulo, una fruta tropical, para saciar mi sed. En este parque se levanta la estatua ecuestre del venerado Simón Bolívar, mientras en la periferia se encuentran el Palacio de la Inquisición, el Museo del Oro y el republicano edificio del Banco de la República.
12.00 Se impone una tregua en el paseo. Dejamos el casco histórico de Cartagena. Las playas de Bocagrande están a un paso y decido que ese será mi próximo destino. La buseta me deposita frente a la zona de los hoteles. Las playas son amplias y de aguas templadas. Las palenqueras con sus canastas con frutos tropicales sobre la cabeza y el vuelo de las María Mulata-como llaman aquí a los cuervos- le aportan colorido al paisaje. Antes del reparador descanso, elijo como almuerzo unas arepas de huevo y queso, y un jugo de fresas helado.
15.30 El cerro de La Popa, a 186 metros sobre el nivel del mar, es el punto más alto de Cartagena, y un mirador privilegiado de la ciudad. Para llegar hay que emprender un angosto y empinado camino y al llegar, se debe sortear a un ejército de vendedores de souvenires. En la cima del cerro se levanta el convento construido en 1607 por los frailes agustinos en honor a la Virgen de la Candelaria.
17.30 Otra vez en el casco histórico. En la pintoresca plaza Santo Domingo, entre coloridos bares y restaurantes, un vendaval de simpáticas mozas ofrece “la cerveza más chévere y fresca de Colombia”. Vale la pena acceder.
20.00 La cena en el Club de Pesca, en la Bahía de Manga, es opípara. “Aquí se comen los mejores mariscos de todo Colombia”, afirma orgulloso uno de los mozos. El escenario de la comida, con el mar golpeando suavemente contra las murallas, es inmejorable.
23.00 Hora de ir de rumba. La vida nocturna de Cartagena es intensa, todos los días de la semana. Después de una cerveza en el Café del Mar, en el casco histórico, Mister Babilla es el lugar indicado para salir de rumba. Reggaeton, salsa, música electrónica y cumbia son los ritmos que predominan en esta disco. El ron con Ginger y unas rodajitas de limón es la bebida que, junto con la cerveza, predomina en las mesas.

Fuente: Julio Rodríguez

    

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